El otro día me contaban la historia de un chico, una queja que tenía y especialmente, el final de su descontento. Decía el pollo en cuestión.
-…yo, tonto soy, pero no idiota.-
¿Qué respondes a eso? ¿Cómo aguantas sin reírte?
Dicen que de bueno a tonto hay un paso. Éste lo dio.
Efectivamente de bueno a idiota hay solo un paso.
Me alegro de verte de nuevo por aquí. Nos habías abandonado.