Fuentes web
Entradas
Comentarios

¿Y si se cae?

¿Pero por qué? las piernas salen de la cadera y tenemos una a cada lado. Esto es lo que nos permite caminar. Si intentamos cruzar las piernas y estamos sentados, es una posición muy cómoda, pero si lo hacemos mientras andamos, nos caemos.

Parece ser que esa es una de las asignaturas principales que les enseñan a las modelos para desfilar, a no caerse mientras andan.

Por favor, seamos realistas. Pocas mujeres tienen las medidas que nos presentan en las pasarelas, ni la altura, ni vamos vestidas con esas ropas tan cómodas y sencillas, eso ya no es “prêt a porter”. Y ni mucho menos hacemos giros con las piernas al lado contrario. ¡Tanta naturalidad me sobrecoge!

Además he estado buscando modelos y he encontrado una efectivamente, se cayó.

Si alguna vez veis por la calle a alguien que camina así, no es una malformación, es una modelo.

La paciencia es una de las virtudes que más cuesta conseguir. Dicen que se consigue con la edad. Pero no sé si es del todo cierto. Hace unos días volví a ver uno de los mejores espectáculos de la Expo. “Iceberg, Sinfonía Poético Visual”. Acudí a la orilla del Ebro con tiempo suficiente, demasiado, quizá, y ya había gente sentada esperando. ¡Cómo nos gusta ser los primeros en todo! ¡Qué simplicidad la nuestra!

Según se acercaba la hora, aquello se iba completando, incluso los mayores (de 65 años) se sentaban en el suelo para poder disfrutar. Pero mi sorpresa no fue agradable.

En este espectáculo, que desde el comienzo de la Muestra nos presentan un principio, un nudo y lo más importante, un final, muchos se lo perdieron. Cuando llegaba el momento de ese desenlace, y para ser los primeros en salir, se levantaron y abandonaron el recinto. Molestaron a quienes estábamos espectantes una vez más para ver acabar el montaje.

Así que algunos fueron los primeros en llegar, los primeros en salir, y los más tontos que se perdieron el final. Por lo tanto, en el ránking, los primeros tontos. No pienso contar si acaba bien o mal, que vuelvan a verlo. Por tontos.

En la Besurta, en Benasque, encontramos un chiringuito bastante completo. Tan completo, que incluyen las preguntan más frecuentes de los visitantes. Por lo visto, están hartos de contestar siempre a lo mismo, que han decidido responder por escrito. Este es el cartel que podemos leer.

Ya veis. Si vais alguna vez, que sepáis que no hay baño, que estamos en plena naturaleza y esas cosas se hacen en casa, el Aneto, desde donde está el bar, no se ve. El bus de regreso pasa cada 35 minutos y para ir a Aigüalluts, debéis seguir la dirección de la flecha, todo recto.

Y si teníais intención de hablar con los camareros, aunque sea del tiempo, tampoco es sencillo. Ya lo dejan claro en otro cartel.

“Nubes y claros… Posibilidad de tormentas”. Si ya lo dice el refrán: cuando el corzo vuela bajo, llueve, truena, o hace un tiempo u otro.

El que quiera saber, que no vaya a Salamanca, que se aceque a la Besurta.

Durante los últimos días de las últimas semanas suena en mi casa un teléfono. El 91 452 39 02. Acostumbran a llamar por la tarde, pero tampoco tienen un horario fijo, a veces, lo hacen también por la mañana.

He estado buscando y parece ser que es de alguna compañía de teléfonos para captar clientes.
Vamos a ver. Yo ya soy cliente de varias compañías, de hecho tengo varios teléfonos: fijos y móviles. No tengo ningún interés en cambiar a otra y en tal caso, yo decidiré cuándo y con quién lo hago. No por más llamar se cambia uno más temprano. Pero además, si supiera quién es… porque tampoco contestan. En el momento que descuelgas, cualgan ellos. Si no tienen nada que contarme, por favor, como dijo Ortega Cano, sr. 914523902, déjeme en paz, déjeme vivir.

Y no gaste teléfono, que no están los tiempos para ir tirando el dinero. Dónemelo, prometo hacer un buen uso.

En la Expo estamos viendo espectáculos de todo tipo, escasos, eso sí, pero muy variados. Los grandes conciertos llegaron al principio y parece ser que regresarán al final, ya para septiembre. Así que, ante la falta que existe, yo propongo uno. Los gitanos con la cabra.

Qué recuerdos, qué sentimientos me producen rememorar el organillo automático, los niños pasando la gorra, la escalera, y por supuesto, la gran protagonista del evento: la cabra.

Por lo tanto propongo macroconciertos de este tipo, por lo menos, una vez a la semana, en el Anfiteatro 43, que tampoco hay que abusar. Y los legionarios, que hagan fila, como todos.

Esta tarde he encontrado esta noticia en una agencia. No me extraña que los locutores de radio o los presentadores de televisión puedan sufrir cuando dan las noticias. Especialmente cuando las titulan así.

“Un ataque de tos provoca un accidente en la A-23″

“Dos personas han resultado heridas en un accidente ocurrido a la altura del kilómetro 564 de A-23, que une Huesca con Zaragoza. Un conductor sufría un ataque de tos y perdía el control de su vehículo, cruzaba la mediana y chocaba con otro vehículo. Por el momento, se desconoce la gravedad de los heridos.”

Claro, que la noticia no tiene ninguna gracia, pero la forma de decirla… sí.

Paseando por Zaragoza, me encontré con un sistema de protección de viviendas que hacía tiempo que no veía. Está en unas casas que deberían estar abandonadas, pero que como ahora se lleva eso del reciclaje de papel, de plástico, de vidrio y de casas, todavía las okupan algunas personas.

Tiembla Securitas, tiebla Prosegur, que llega lo último. Vidrio pegado anti-robo.

Si nos acercamos, podemos ver la maldad de los dueños.

Busco fakir sin escrúpulos y vacunado.

Ayer por la tarde acudí al Centro de Acreditaciones de la Expo. Fui preparada para esperar varias horas o incluso varios días. Eso era lo que me habían dicho compañeros que habían pasado por la misma tesitura el día anterior.

Estuve a punto de coger la tienda de campaña, comida, agua, pijama e incluso un picahielos por si llegaba el frío invierno de Zaragoza y me pillaba en la calle esperando que me hiciesen la acreditación.

Mi sorpresa fue que solamente estuve dos horas haciendo fila. Eso sí, el picahielos no lo usé. Permanecí dos horas al sol, porque la sombra era escasa y un grupo numeroso llegó antes que yo. La otra opción era quedarme dentro de la carpa, con el sol pegando en la cubierta, y cientos de personas pasando por el mismo recinto desde las 7 de la mañana (eran las 15’45h) y lo que es peor, todos ellos respirando sin cesar, ¡qué manía!. Era difícil inspirar algo de oxígeno, en cada respiración sólo recogíamos dióxido de carbono. Al fin, se dieron cuenta que el aire acondicionado funcionaba con un mando a distancia y aliviaba por un momento, porque al siguiente lo quitaban.

Dentro de mi preparación, se incluía la mental. Me habían dicho: -Prepárate para que hayan perdido tus papeles, tus fotos o cualquier trámite. Tendrás que volver. Y cuida con una de las chicas que hay allí, no sabe hacer nada.- Imaginaos qué tensión tenía cuando se acercaba mi número de espera.

Por fin, en una pantalla apareció el número, que lo festejé como si hubiera sido el de un boleto de la ONCE. Me senté y procedí a la entrega de documentación.

Había dos chicas por mesa y cliente/paciente (nunca mejor dicho). Una hablaba por teléfono, ajena a la situación, creo que estaba de apoyo. Me enfrenté a la otra. De repente ella me miró. Rellenó el formulario, sonrió, me propuso repetir la foto que ya les había enviado porque estaba desfigurada, como salí mal, la repitió. Todo ello con una sonrisa en la cara. Y lo mejor, cuando fui a comprobar si funcionaba, se confirmó. Funcionaba correctamente. Ole, ole, ole, por la señorita rubia de gafas que me atendió.

Creo que es la primera vez que me encuentro con alguien que lleva uniforme, es amable y hace bien su trabajo. Gracias.

Esta es una parada de autobús en Montañana, un barrio de Zaragoza. Los vecinos llevan decenas de años reivindicando una marquesina y ya que ni la empresa concesionaria ni el ayuntamiento se dignan a actuar, han sido los vecinos quienes han tomado la iniciativa.

Si usted tiene un sillón y no sabe qué hacer con él, no lo tire, los pobres vecinos reciclan todo.

Lo mejor son las esperas, porque el autobús puede tardar a pasar hasta 45 minutos independientemente de la estación que te toque.

Zaragoza, en el año de la Expo, con la cantidad de millones de euros que está manejando, sigue sin hacer nada.

Si tiene tiempo, siéntese y vea la foto.

La oficina

Todas las oficinas son iguales y además se parecen mucho a la administración. ¡Qué cantidad de funcionarios hay repartidos!. Además, como dicen que el hombre viene del mono, pongámosles a éstos un traje y una corbata y así podemos identificarlos con nuestros compañeros.

A la derecha tenemos el más mayor, apoyado en la pared y tratando de que nadie lo mire para evitar cualquier esfuerzo. A la izquierda, el que pasa de todo. En el centro, el que manda. Bajo él, el pobre becario, explotado, con la cabeza hundida y sin vistas de progresar.

Si cambiamos el pelo de los monos por un traje caro, esta foto es como estar en mi trabajo. Aunque dicen que donde hay pelo, hay alegría.

« Entradas Recientes - Entradas antiguas »